El próximo 4 de julio, Bonita Gibson celebró su centésimo décimo cuarto cumpleaños rodeada de sus familiares y amigos en la residencia Waltonwood Carriage Park.
Durante más de un siglo, Gibson ha situado a la papa en el centro de su dieta, una costumbre que, según su familia, constituye uno de los pilares fundamentales de su longevidad.
La constancia en el consumo de papas ha acompañado a la mujer desde su matrimonio en 1930 con Kenneth Richard, quien dedicó décadas de vida a la industria de este alimento en Idaho.
Tras la jubilación de Richard en 1977 y su posterior fallecimiento en 2003, Gibson mantuvo su rutina alimenticia e incorporó otras prácticas saludables. Residente del centro para personas mayores Waltonwood Carriage Park en Canton, reitera que evitar el tabaco, el alcohol y mantener una alimentación saludable han sido determinantes en su longevidad.
Además, Gibson atribuye parte de su bienestar a una actitud positiva y a la importancia de sonreír, señalando estos factores como clave para una vida extensa, según consignó People.
Nacida el 4 de julio de 1911, Gibson ha logrado superar múltiples enfermedades, incluyendo paperas, sarampión, tos ferina durante la infancia y COVID-19 a los 109 años, según relató su familia. Además, se mantiene activa y comunicativa, disfrutando de la lectura, los juegos de cartas y las conversaciones nocturnas con su hijo Richard, de 88 años.
Su familia se ha extendido a tres nietos, seis bisnietos y dieciséis tataranietos, destacando así el legado generacional de Gibson. El medio también resaltó varias hazañas personales de Gibson: condujo hasta los 99 años, voló en avión por primera vez a los 100 y visitó un casino por primera vez a los 102. Estas actividades demuestran una vida activa y plena, un rasgo característico entre quienes superan el siglo de existencia.
